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Acer monspessulanum








 
 


Alnus glutinosa












Amelanchier ovalis












Arbutus unedo












Arctostaphyllos uva-ursi












Berberis vulgaris












Betula celtiberica












Buxus sempervirens












Castanea sativa












Celtis australis












Cistus spp.








    



Clematis spp.








 
  
 

Colutea arborescens












Carnus sanguinea












Caronilla spp.












Corylus avellana












Cotoneaster spp.












Crataegus nonogyna












Cytisus scoparius












Erica spp.












Euonymus europaeus












Fagus sylvatica












Frangula alnus












Fraxinus spp.












Genista spp.













Halimium atripicifolium












Hedera helix












Ilix aquifolium












Jasminum fruticans












Juncus spp.












Junglans regia












Junipurus spp.












Lavandula spp.












Ligustrum vulgare












Lanicera spp.












Malus silvestris












Phillyrea angustifolia












Pinus spp.












Pistacia therebinthus












Prunus spp.












Pyrus spp.












Quercus spp.












Retama spp.












Rhamnus spp.












Rosa canina












Rosmarinus officinalis












Ruscus acuelatus












Salvia lavandulifolia












Sambucus nigra












Santolina chamaecyparisus












Sorbus spp.












Spartium junceum












Tamarix spp.












Taxus baccata












Thymus spp.












Tilia spp.












Ulmus spp.












Viburnum spp.















Las hojas de este arbusto combaten la infección gracias a su poder antiséptico.


Junto a encinas, brezos, lentiscos y coscojas, el madroño (Arbutus unedo)forma parte del típico paisaje mediterráneo de matorrales densos, a veces impenetrables, que cubre buena parte de España, sobre todo en terrenos silícicos (granito). Se trata de un arbusto grande, de unos tres metros de alto, aunque en buenas condiciones puede alcanzar diez o más. Presenta la copa ancha y redondeada, la corteza pardusca, que se desprende en capas, ramas jóvenes rojizas y hojas duras y lustrosas. Las flores aparecen en panículas colgantes y tienen forma de pequeñas campanillas o urnas blancas. Los frutos son las cerezas del madroño, comestibles y muy gustosas.

Florece tras las últimas lluvias de verano o ya en otoño, y el fruto aparece un año después, coincidiendo con la siguiente floración.
Las hojas, y también otras partes de la planta, contienen arbutina, un glucósido que al hidrolizarse por la acción de la flora bacteriana del intestino libera hidroquinona, que se elimina con la orina. La corteza es rica en taninos y los frutos contienen pectina, flavonoides, azúcares y ácido gálico.
Ya Plinio el viejo advertía, como se cuenta en el Dioscórides renovado, que del madroño no hay que abusar, porque «de fuera se muestra hermoso en extremo pero comido hincha de ventosidad el estómago y da gran dolor de cabeza» y por ello se le dio el nombre de unedo, «uno solo» en latín. Lo cierto es que el fruto maduro, comido en cantidad, puede en efecto provocar cierta embriaguez, ya que empieza a fermentar en el árbol, pero tomado en el principio de su maduración tiene un grato sabor agridulce.

Amigo de las vías urinarias
Las hojas del madroño se usan principalmente como antisépticas sobre el aparato urinario, en caso de infección de orina, cistitis, uretritis y prostatitis.
Se indican también frente a la diarrea y como apoyo en el síndrome de colon irritable, para lo cual se suele combinar con agrimonia, corteza de encina y salicaria, más anís verde, a razón de una cucharada sopera por vaso de agua.
Externamente, las hojas se usan como antiséptico bucal y astringente en infecciones en la boca y encías sangrantes. Se combinan con lentisco, llantén menor y tomillo, a partes iguales: se hierven dos cucharadas de la mezcla por medio litro de agua dos minutos y se dejan reposar otros diez; se filtra bien y, con la infusión no muy caliente, se hacen gargarismos o se aplica como un colutorio, dos veces al día.
Los frutos del madroño, ricos en pectina, contribuyen a reducir el colesterol y el azúcar en la sangre, mientras que su vitamina P puede fortalecer los capilares y aumentar su permeabilidad.
Se toman frescos, o bien se cosechan para preparar confitura, mermelada, licor o zumo. La cocina creativa los ha descubierto y elabora con ellos salsas y postres sorprendentes.

Tisana casera para hacer frente a una infección de orina
Las hojas del madroño liberan hidroquinona, de propiedades antisépticas. Esta tisana las combina con plantas diuréticas.
Se mezclan a partes iguales hojas de madroño con otras plantas de virtudes afines, como la grama, la gayuba y la cola de caballo, además de anís estrellado para mejorar el sabor. Se hierven dos cucharadas soperas rasas de la mezcla por medio litro de agua un par de minutos, se deja en reposo otros diez y se puede ir bebiendo durante la jornada.

Jordi Cebrián
Asesora: J Mª Teixé, herborista de «El Manantial de Salud»

Septiembre

Septiembre es un mes idóneo para plantar rosales, árboles y arbustos. El suelo ahora todavía está caliente, por lo que se forman con rapidez nuevas raíces. De este modo los ejemplares estarán bien arraigados antes de que llegue el invierno.
El final del verano también es la época apropiada para dar al césped una ‘limpieza a fondo’ o para crear un césped nuevo. Elimina las partes feas cortando ampliamente los tepes; después puedes volver a sembrar estos lugares. Hay que segar una vez a la semana y, en caso de sequía persistente, regar con regularidad. Elimina las malas hierbas tan pronto como aparezcan y aplica un tratamiento contra hongos del césped.
Es buen momento para crear un nuevo estanque. Debido a que la cantidad de luz durante el día va disminuyendo, el crecimiento de las algas será menor y, al mismo tiempo, el sol calienta lo suficiente como para hacer crecer a las nuevas especies. Cuando vayas a plantar, no te acuerdes sólo de los nenúfares y las plantas de la orilla, sino también de las especies que producen oxígeno.
Poda los arbustos que acaben de florecer, para que dé tiempo a que se formen nuevas ramas antes del invierno, que en algunas especies son las que darán flor la primavera que viene. Haz un corte limpio y en bisel.
A la vuelta de vacaciones, riega abundantemente por inmersión las plantas de interior, que durante tu ausencia han podido sufrir un poco de sed. Abónalas ligeramente con un fertilizante para plantas de interior y recorta las ramas y hojas secas.
A la vuelta de vacaciones es importante que revises y actualices la higiene de tu mascota, ya sea volver a acondicionar tu acuario, revisar los oídos de tu perro, cambiar los lechos de tus jaulas, etc. En nuestros centros encontrarás todos los productos necesarios para ello. Tienes que tener en cuenta que las vacaciones suponen un trastorno para tu mascota en menor o mayor medida, por lo que, aparte de la higiene, vigila su conducta. Los gatos, por ejemplo, al ser muy territoriales pueden mostrarse algo apáticos a la vuelta a casa. Una solución fácil y rápida es proporcionarles una nueva caseta o espacio en el que se puedan sentir protegidos.