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Sus flores reducen gases e indigestiones, además de procurar alivio a los ojos.

En junio, alrededor de las fiestas de San Juan, florecen los ramilletes del abrótano hembra (Santolina chamaecyparissus), exhibiendo sus apretados capítulos dorados al sol. Es una planta característica del Mediterráneo occidental, muy abundante en la mitad este de la península Ibérica y con una subespecie propia en las costas de Mallorca y Menorca: la famosa «manzanilla de Mahón».
Conocida también por «hierba lombriguera», el abrótano es una mata leñosa y densa, muy ramificada, con las hojas grisáceas, segmentadas, y pequeños capítulos florales de bonito color amarillo, protegidos por brácteas externas. Es muy rica en aceite esencial, con alcanfor y cineol, y contiene flavonoides, taninos y ácidos fenólicos.

Freno a los gases
El abrótano destaca como tónico estomacal, con virtudes antiespasmódicas, digestivas y carminativas. Es un gran remedio para aliviar los espasmos gastrointestinales y los retortijones que aparecen tras comidas en mal estado o que simplemente sientan mal. Ayuda a recobrar el apetito y resulta muy eficaz para combatir los gases, la halitosis y el reflujo gastroesofágico, así como para evitar la flatulencia.
Para las digestiones pesadas, gases y meteorismos, se recomienda combinarlo con achicoria, diente de león y anís verde a partes iguales. Se añade una cucharada sopera de la mezcla por cada vaso de agua. Se hierve medio minuto, se deja otros cinco en reposo y se toma después de comidas fuertes y copiosas.
La infusión simple de abrótano -o bien combinada con tomillo y dientes de ajo- se ha usado mucho en ambientes rurales contra los parásitos intestinales como los oxiuros y los áscaris limbricoides.

Ayuda para la mujer
El abrótano se considera emenagogo. Ayuda a normalizar la regla y alivia los dolores espasmódicos del periodo. También se indica frente a trastornos de la menopausia como dolor de espalda y migrañas.
Para dismenorreas o menstruaciones dolorosas existe una fórmula muy ajustada que combina abrótano con caléndula, sauzgatillo y artemisa. Se infunde diez minutos, se cuela y se va tomando desde los nueve días antes de la llegada de la regla, tres veces al día.
Por vía externa el abrótano se aplica como antiinflamatorio y emoliente sobre heridas inflamadas. En gargarismos se utiliza para curar llagas bucales, lengua y encías inflamadas y dolorosas. Se indica asimismo para hongos de la piel y candidiasis, así como para tratar la conjuntivitis, la inflamación de párpados y la irritación en el contorno de ojos.

Colirio natural de abrótano para la vista cansada
Esta infusión, que combina abrótano con otras plantas, se recomienda para aliviar la vista cansada y la conjuntivitis.
Se mezcla abrótano con aciano, eufrasia y flores de saúco a partes iguales. Se hierve una cucharada de la mezcla por taza de agua dos minutos, se deja reposar cinco y se filtra. Se empapan compresas o trozos de algodón con la infusión tibia y se presiona repetidamente sobre los ojos cerrados y alrededor, renovando el algodón cada vez que se cambie de ojo.

Precaución.El aceite esencial, sobre todo si es puro, no se debe tomar por vía oral.
Presentación. Además de la planta seca para infusión, el abrótano se encuentra en polvos, infusión con cloruro sódico para aplicar en colirio, y aceite esencial para masaje.

Jordi Cebrián
Asesora: J Mª Teixé, herborista de «El Manantial de Salud»