Infusión de agrimonia
Composición
Modo de Empleo
Indicaciones
Desde finales de primavera y durante el verano es fácil encontrar en los linderos de bosques y en los prados de casi toda Europa esta esbelta planta, la agrimonia (Agrimonia eupatoria). Recibe su nombre de argemone, que es la voz con la que los griegos antiguos designaban a las hierbas que podían sanar los ojos, mientras que «eupatorio» alude al rey Eupator, de quien se decía que poseía grandes conocimientos en medicina herbaria.
La agrimonia es una planta de hasta un metro de alto, recubierta de pilosidad patente, con las hojas partidas en segmentos dentados y flores amarillas, reunidas en espigas finas. Con fines medicinales se cosechan las flores y las hojas. Como otras plantas de su familia, las rosáceas, destaca por la abundancia de taninos que contiene, lo que explica su cualidad de planta astringente. Contiene también un aceite esencial, ácidos ursólico y ascórbico, y alcaloides
Su principal uso es como remedio natural para mediar en diarreas, producidas por un cambio de aguas, una intoxicación alimentaria o una infección bacteriana, pero también para aliviar los trastornos hepatobiliares como la ictericia y la inflamación hepática. Una excelente fórmula antidiarreica es la que combina agrimonia con otras dos plantas muy idóneas para este fin: la salicaria y el rosal silvestre (los frutos o escaramujos). Se disponen cuatro cucharadas de la mezcla a partes iguales por un litro de agua, se deja hervir unos dos minutos, se mantiene en reposo otros diez y se cuela. Se trata de beber la infusión cada dos o tres horas hasta que se vea que la diarrea ha remitido.
Alivio para las alergias
Como planta antiinflamatoria y astringente, se ha demostrado muy útil para rebajar la inflamación de las mucosas respiratorias en dolencias tan frecuentes como la amigdalitis, la faringitis y la laringitis. Para aliviar la irritación de garganta puede probarse un enjuague elaborado a base de agrimonia, hojas de nogal y menta. Se aplica en gargarismos hasta cinco veces al día, añadiéndole si se desea una pizca de bicarbonato sódico.
También es efectiva en caso de alergia primaveral con rinitis y conjuntivitis, en procesos gripales y asma bronquial. Por vía externa se aplica para tratar los ojos irritados, la inflamación del contorno de los ojos y los párpados, sobre dermatitis, heridas leves, llagas bucales y úlceras de la piel.
Remedio para mejorar la afonía y recuperar la voz
Se recomienda como una buena ayuda natural para cantantes, oradores o profesores afectados de pérdida de voz. Los expertos proponen una fórmula que combina la agrimonia con erísimo –conocido también como hierba de los cantores–, llantén y malvavisco, a partes iguales. Cuatro cucharadas de la mezcla por litro de agua. Se hierve durante unos cinco minutos y se deja que repose otros diez. Se cuela y se bebe la infusión durante el día, recalentada si se han enfriado.
Contraindicación. Se han descrito reacciones adversas en forma de irritación de la piel por contacto con la planta fresca tras haber existido una exposición al sol, sobre todo si la piel estaba húmeda.
Presentación: Planta seca para infusión, en tintura, extracto líquido y extracto nebulizado. También se encuentra la decocción para aplicar por vía tópica en lavados, colirios, colutorios, para empapar compresas o bien en inhalaciones.
Artículo tomado de:
Jordi Cebrián
Asesora: J Mª Teixé, herborista de «El Manantial de Salud»
Infusión de anís estrellado
Composición
Modo de Empleo
Indicaciones
Una de las joyas de cualquier herbolario son los frutos en forma de estrella del anís estrellado, anís chino o badiana de China (Illicium verum. Estos frutos, de un sabor anisado aún más intenso que el anís –con el que no está emparentado–, se emplean en muchas tisanas para mejorar el sabor, aunque también poseen por sí mismos grandes virtudes terapéuticas.
El anís estrellado crece de forma silvestre en el sureste de China –en el área de Kwangsi–, Vietnam, Indonesia y la zona de los Ghats occidentales, en la India. Es un árbol perennifolio de porte modesto, de hasta 4 metros de altura, con las hojas lanceoladas, bellas flores blancas o amarillas, solitarias, y frutos en una cápsula dura con seis o doce carpelos unidos por un extremo, lo que les da su forma característica.
En los frutos contiene aceite esencial, con anetol –en un 85%–, cineol, estragol y linalol, junto a ácido shikímico. Es aperitivo y carminativo. Facilita la digestión y mejora gases, diarreas, dolores estomacales, espasmos gastrointestinales y vómitos. También es un buen remedio para eliminar el mal aliento y el mal sabor de boca. Se considera, además, antiespasmódico, expectorante, diurético y galactógeno. Como el anís verde, se recomienda a la madres lactantes para favorecer la producción de leche.
Recientes investigaciones tratan de demostrar su acción antimicrobiana (antiviral, antifúngica y sobre todo antibacteriana), atribuible en parte al anetol, para combatir el Staphylococcus aureusy la Escherizia coli. El ácido shikímico en extracto es uno de los componentes del fármaco Tamiflu.
Protección frente a las infecciones
Se pueden preparar numerosos remedios herbarios con anís estrellado. Para infecciones por virus como el herpes simple, por ejemplo, se combina con raíz de calaguala y de valeriana. Se hierve una cucharada sopera de la mezcla por medio litro de agua 8 minutos, se deja reposar toda la noche y se toma durante el día.
Para perder peso y contra la retención de líquidos, se combina con ortosifón, abedul, fucus y frángula, a partes iguales. Se infunde una cucharada sopera de la mezcla por taza de agua 10 minutos y se toman dos vasos al día, en ayunas.
Combinado a partes iguales con cardamomo, laurel y regaliz, compone una fórmula antibacteriana, útil en infecciones gástricas y urinarias. Se hierve una cucharada de la mezcla por taza de agua 2 minutos, se deja reposar 10 y se toma tras las comidas.
Tisanas para eliminar los gases y la flatulencia
En esta infusión digestiva, el anís estrellado se combina con varias plantas umbelíferas y potencia su poder carminativo.
Para prepararla se mezcla el anís estrellado a partes iguales con anís verde, alcaravea e hinojo. Para preparar una taza de infusión, basta con una cucharada de esta mezcla por un cuarto de litro de agua. Se hierve la mezcla en el agua durante dos minutos, se deja reposar, se cuela y se toma después de las comidas. Esta tisana resulta útil para reducir los gases y la hinchazón abdominal.
Precauciones.A falta de estudios que garanticen su inocuidad, se desaconseja en el embarazo y en el hiperestrogenismo. Dosis altas del aceite esencial puro pueden resultar tóxicas. Tampoco debe combinarse con medicamentos que puedan incrementar el riesgo de sangrado, como la aspirina.
Presentación.Los frutos secos para infusión, en tintura, extracto líquido y cápsulas.
Jordi Cebrián
Asesora: J Mª Teixé, herborista de «El Manantial de Salud»
3.000 a.c.
| : | Primer texto escrito sobre tablas de arcilla, representando formas vegetales de hasta 250 especies. | ||||||
1.500 a.c.
| : | El “papiro de Ebers”, de la civilización faraónica, cita cientos de plantas medicinales. | ||||||
400 a.c.
| : | Hipócrates, célebre médico griego, escribe el "Corpus Hippocratum", donde se tratan unas 250 plantas "simples" (fueron las primeras plantas utilizadas tradicionalmente). | ||||||
Siglo I
| : | Dioscórides, otro famoso médico griego escribe su famoso “De Materia Medica” que presenta 600 plantas. Esta obre se mantendrá durante siglos como referente en materia de plantas medicinales. | ||||||
Siglo II
| : | Galien, otro médico griego, clasifica el empleo de plantas y pone en marcha un buen número de fórmulas magistrales. | ||||||
Siglo XV
| : | Christophe Colomb y Vasco de Gama relatan sus expediciones de plantas medicinales. Se habla de “El descubrimiento de las plantas”. | ||||||
Siglo XVI
| : | Paracelso define el concepto de principio activo. Se investiga la morfología (forma) de las plantas para explicar su actividad terapéutica. Se habla de laTeoría de los Signos. | ||||||
Este excelente aliado de la circulación alivia las hemorroides, las varices y la flebitis.
Con fines medicinales se cosechan en otoño el rizoma y la raíz. Está considerado uno de los mejores remedios herbarios para tonificar las venas. Destaca, además, por sus virtudes antiinflamatorias, diuréticas y antiedematosas.
Los herbolarios recomiendan el rusco sobre todo para problemas de insuficiencia venosa, como varices, hemorroides y flebitis. Se revela como un excelente alivio para la pesadez de piernas, la sensación de hormigueo o la tendencia a que se duerman los pies y las manos. Para estos problemas de mala circulación, proponen dos remedios afines.
El primero, por vía oral, combina a partes iguales rusco con tres plantas de efectos similares: hamamelis, ginkgo y castaño de Indias. Se añaden dos cucharadas de la mezcla a medio litro de agua. Se hierve 1-2 minutos, se deja reposar tapado unos 10 minutos y se bebe a lo largo del día.
Un eficaz baño de asiento
En el segundo se asocia con conos de ciprés (piñas) y flores de caléndula para tratar hemorroides y varices. Se añaden cuatro cucharadas de la mezcla por litro de agua. Se hierve tres minutos, se deja enfriar y se toma un baño de asiento durante 10-15 minutos. También resulta eficaz una friega sobre el área afectada con una gasa empapada de esta infusión. El masaje, en el caso de las varices, hay que realizarlo de abajo a arriba.
Como remedio diurético, el rusco está indicado para tratar afecciones genitourinarias como cistitis o uretritis, aliviar edemas y la retención de líquidos, favorecer la eliminación de las arenillas del riñón, y como apoyo en caso de excesos de ácido úrico y urea, gota e hipertensión arterial.
Aliado contra los edemas
El rusco, asociado a otras plantas, favorece la reducción de edemas y combate la retención de líquidos.
Para aliviar estos dos problemas, que afectan a muchas embarazadas y mujeres en periodo menopáusico, se recomienda preparar una infusión de rusco combinado con rizoma de grama, hojas de fresno y estigmas de maíz. Se hierve una cucharada sopera de la mezcla por cada taza de agua durante diez minutos y se toman hasta tres tazas al día. Además de tomar estas infusiones, se recomienda consumir agua abundante durante todo el día.
El rusco se encuentra en forma de planta seca para infusión o decocción, en tintura, extracto líquido, en supositorios y como ingrediente básico en cremas y pomadas antihemorroidales.
Tomado de: http://www.cuerpomente.com/planta.jsp?ID=23815
Insuficiencia venosa, piernas pesadas. Edemas, varices y hemorroides.
RECOMENDACIONES:
Cápsulas conteniendo 270 mg de polvo criomolido de raíz secundaria de rusco con una valoración superior al 2,5% de saponósidos expresados en ruscogenina.
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Castellano: - Brusco - Rusco
Nombres botánicos: - Ruscus aculeatus Català: - Brusc - Galzeran
Euskara: - Erkaltz - Errats
Português: - Silbarda
Français: - Fragon épineux - Petit houx
English: - Butcher´s broom
Italiano: - Pugnitopo - Ruspo
Deutsch: - Mäusedorn
El rizoma y las raíces (Rusci aculeati rhizoma).
Indicaciones aprobadas por la Agencia Europea del Medicamento (EMA), como uso tradicional: alivio de las molestias y sensación de pesadez de piernas asociadas a trastornos venosos leves; alivio de la sensación de picor y quemazón asociada a las hemorroides.
Una buena parte de los estudios clínicos publicados se han realizado con un producto que combina 150 mg de extracto de Ruscus aculeatus (22% de heterósidos esterólicos totales), 150 mg de hesperidina metilchalcona y 100 mg de ácido ascórbico.
Resulta muy útil para quien pasa muchas horas frente a una
pantalla de ordenador.
Según la mitología griega, los centauros eran criaturas mitad hombres y mitad caballos, y se dice que uno de ellos, Quirón, fue quien enseñó a la humanidad el valor reparador de las plantas (ver Cuerpomente nº 161, pág. 138). Por eso no es de extrañar que el nombre de una de las más bellas flores de nuestros campos derive del de ese ser mitológico. En la tradición francesa al aciano se conocía por eau de casselunettes –agua de gafas rotas–, porque se decía que quien probaba esta planta ya podía prescindir de los anteojos para siempre, una aseveración ciertamente exagerada. De centaureas hay catalogadas cerca de 500 especies en todo el mundo, de las que una treintena o más se pueden hallar en España. El aciano Centaurea cyanus es una de ellas, acaso la más bella. Es una planta erecta y grácil, de hasta 70 cm de alto, ramificada y pilosa, con las hojas lineales y puntiagudas y capítulos florales solitarios, con las flores exteriores mucho mayores que las centrales, de color azul intenso. Florece a partir del mes de mayo. Relativamente frecuente en márgenes de huertos, sembrados y barbechos, en praderas y matorrales, el aciano crece en buena parte de Europa, incluido el norte y centro de la Península. Sin embargo, se cree que puede ser originario de Europa Oriental, y que desde allí pudo ser introducido en el resto del continente. Con fines medicinales se cosechan los capítulos florales, en plena floración. Contiene pigmentos azulados –antocianinas– como la cianina, principios amargos como la cnicina y la centaurina, mucílagos, flavonoides, taninos y abundantes sales minerales. Bálsamo ocular Como planta amarga, es un excelente estimulante del apetito, que actúa además como antiinflamatorio, astringente y diurético. Pero el uso preferente y casi exclusivo que dan a esta planta los herbolarios tiene que ver con la salud ocular. Mejora la microcirculación y la resistencia capilar, rebaja la inflamación ocular y contribuye a la regeneración de la capa vascular de la retina, lo que favorece la agudeza visual y proporciona un alivio progresivo a la vista cansada. Eso explica que sea una planta muy adecuada para personas que se ven obligadas a forzar la vista delante de una pantalla de ordenador o de un monitor de televisión, así como para estudiantes. Es también un buen apoyo para las personas que han visto mermada su capacidad de visión y para los miopes. Se aplica en baños oculares y colirios para tratar la conjuntivitis, la inflamación de los párpados y los inoportunos orzuelos, pero también para eliminar las «patas de gallo». El efecto astringente, antibiótico y antiinflamatorio del aciano explican también su utilidad en dolores dentales, llagas en la lengua, labios inflamados y sobre encías sangrantes o irritadas. Remedio para la vista cansada y el escozor de ojos El aciano se aplica en baños oculares, colirios y compresas para los ojos. Los herbolarios recomiendan este remedio: se infunden a partes iguales flores de aciano, eufrasia, saúco y pétalos de rosa de Alejandría (dos cucharadas soperas rasas de la mezcla por un cuarto de litro de agua). Se deja reposar dos minutos y se filtra. Con la infusión se empapan unas gasas o algodones y se presiona unas 10 veces seguidas sobre cada ojo, con los párpados cerrados. Jordi Cebrián Asesora: J Mª Teixé, herborista de «El Manantial de Salud» |
Sus flores reducen gases e indigestiones, además de procurar alivio a los ojos. En junio, alrededor de las fiestas de San Juan, florecen los ramilletes del abrótano hembra (Santolina chamaecyparissus), exhibiendo sus apretados capítulos dorados al sol. Es una planta característica del Mediterráneo occidental, muy abundante en la mitad este de la península Ibérica y con una subespecie propia en las costas de Mallorca y Menorca: la famosa «manzanilla de Mahón». Conocida también por «hierba lombriguera», el abrótano es una mata leñosa y densa, muy ramificada, con las hojas grisáceas, segmentadas, y pequeños capítulos florales de bonito color amarillo, protegidos por brácteas externas. Es muy rica en aceite esencial, con alcanfor y cineol, y contiene flavonoides, taninos y ácidos fenólicos. Freno a los gases El abrótano destaca como tónico estomacal, con virtudes antiespasmódicas, digestivas y carminativas. Es un gran remedio para aliviar los espasmos gastrointestinales y los retortijones que aparecen tras comidas en mal estado o que simplemente sientan mal. Ayuda a recobrar el apetito y resulta muy eficaz para combatir los gases, la halitosis y el reflujo gastroesofágico, así como para evitar la flatulencia. Para las digestiones pesadas, gases y meteorismos, se recomienda combinarlo con achicoria, diente de león y anís verde a partes iguales. Se añade una cucharada sopera de la mezcla por cada vaso de agua. Se hierve medio minuto, se deja otros cinco en reposo y se toma después de comidas fuertes y copiosas. La infusión simple de abrótano -o bien combinada con tomillo y dientes de ajo- se ha usado mucho en ambientes rurales contra los parásitos intestinales como los oxiuros y los áscaris limbricoides. Ayuda para la mujer El abrótano se considera emenagogo. Ayuda a normalizar la regla y alivia los dolores espasmódicos del periodo. También se indica frente a trastornos de la menopausia como dolor de espalda y migrañas. Para dismenorreas o menstruaciones dolorosas existe una fórmula muy ajustada que combina abrótano con caléndula, sauzgatillo y artemisa. Se infunde diez minutos, se cuela y se va tomando desde los nueve días antes de la llegada de la regla, tres veces al día. Por vía externa el abrótano se aplica como antiinflamatorio y emoliente sobre heridas inflamadas. En gargarismos se utiliza para curar llagas bucales, lengua y encías inflamadas y dolorosas. Se indica asimismo para hongos de la piel y candidiasis, así como para tratar la conjuntivitis, la inflamación de párpados y la irritación en el contorno de ojos. Colirio natural de abrótano para la vista cansada Esta infusión, que combina abrótano con otras plantas, se recomienda para aliviar la vista cansada y la conjuntivitis. Se mezcla abrótano con aciano, eufrasia y flores de saúco a partes iguales. Se hierve una cucharada de la mezcla por taza de agua dos minutos, se deja reposar cinco y se filtra. Se empapan compresas o trozos de algodón con la infusión tibia y se presiona repetidamente sobre los ojos cerrados y alrededor, renovando el algodón cada vez que se cambie de ojo. Precaución.El aceite esencial, sobre todo si es puro, no se debe tomar por vía oral. Presentación. Además de la planta seca para infusión, el abrótano se encuentra en polvos, infusión con cloruro sódico para aplicar en colirio, y aceite esencial para masaje. Jordi Cebrián Asesora: J Mª Teixé, herborista de «El Manantial de Salud» |
Bálsamo para la buena
respiración.
El abeto es mucho más que
un símbolo navideño. Este árbol constituye uno de los elementos paisajísticos
más característicos de los ambientes de montaña donde habita, como los Pirineos,
los Alpes y otras cadenas montañosas de la Europa Central. Y para los habitantes
de estas áreas, y para los herbolarios que han recogido sus conocimientos,
supone una fuente notable de virtudes medicinales.
Las hojas del abeto
son lineales, de hasta 3 mm de ancho. Flores masculinas y femeninas conviven
separadas, pero en el mismo árbol. Las piñas son alargadas, de escamas
apretadas. Medra en áreas de montaña alta y media, en suelos húmedos, mezclado a
veces con hayas y abedules.
Las piñas se cosechan en primavera y se
utilizan verdes, para extraer de ellas
la trementina o resina de abeto.
Esta resina se obtiene también ejerciendo una incisión en el tronco. Junto al
aceite esencial de trementina, contiene ácido abetínico, glucósidos y
taninos.
Remedio expectorante
El abeto
destaca por sus virtudes balsámicas y por su poder para descongestionar las vías
respiratorias. Está indicado como un remedio muy eficaz contra la gripe, el
resfriado, sinusitis, faringitis, bronquitis y como apoyo contra el asma. Se ha
llegado a decir que pasear por un abetar y respirar a fondo beneficia a los
asmáticos.
Los herbolarios suelen incluir brotes de abeto en muchas de
sus formulaciones balsámicas y expectorantes. Para arrancar la mucosidad en
congestiones pectorales se mezclan los brotes de abeto a partes iguales con
llantén mayor, marrubio blanco y liquen de Islandia, en la proporción de una
cucharada sopera por taza de agua. Se hierve dos minutos, se deja 10 más en
infusión, se filtra y se beben hasta cuatro tazas, a lo largo del día, pero bien
calientes.
En caso de bronquitis se puede probar una infusión que combina
abeto con malvavisco, pulmonaria y tusílago. Se endulza con un poco de miel y se
toman dosis cortas, cada cuatro horas.
Una alternativa para
descongestionar las vías respiratorias son los baños de vapor con hojas y yemas
de abeto, yemas de pino albar, tusílago y hojas de eucalipto a partes iguales.
Una cucharada sopera de cada planta por litro de agua. Se echan las hierbas en
una olla, que se pone al fuego tapada. Cuando haya empezado a hervir, se retira
del fuego, nos cubrimos la cabeza con un paño o sábana y respiramos los vahos
sobre la olla.
Por su poder antiséptico, actúa como desinfectante en las
vías urinarias, en afecciones como la cistitis y la uretritis, contribuye a
aumentar el flujo de la orina y reequilibra el funcionamiento de los
riñones.
En combinación con otras plantas depurativas, puede incidir
sobre procesos reumáticos, artríticos y lumbagias. Una fórmula útil en este caso
es la decocción que combina dos partes de yemas de abeto y una de gatuña y bayas
de enebro, en la proporción de una cucharada sopera rasa por taza de agua. Se
hierve tres minutos y se cuela. Se toman tres tazas al día, calientes.
En
uso externo, la trementina se aconseja en erupciones cutáneas, forúnculos y
sobre inflamaciones de huesos y articulaciones, pero debe ser evitado por
personas alérgicas, y su toma oral está contraindicada durante el embarazo y la
lactancia.
Jordi Cebrián
Asesora: J. Mª. Teixé, herborista de «El
Manantial de Salud»
Hojas de abedul 40 gr.: 3€
pedidos y consultas: comercialyventas@gmail.com
Rfa.: plameB
El árbol desintoxicante y purificador.