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PLANTAS DE INTERIOR,
RIEGO
Las plantas cultivadas en macetas y en jardineras no pueden por ellas mismas ir a buscar el agua que les hace falta. Tiene por tanto una gran responsabilidad con estas protegidas!
No hay una regla precisa para regar las plantas en maceta. Olvide los consejos de tipo « regar dos veces por semana » porque les animan a cometer errores, regando demasiado o no lo bastante. Es mejor evaluar las necesidades de la planta y responder a estas adaptándose. Si es un principiante, tranquilícese: lo hará bien rápidamente !
Tocar, el buen método
Empape la superficie de la tierra de la maceta y deje el exceso de agua colarse durante unos minutos. Poniendo la mano en la superficie de la tierra, sin apoyarse, se dará cuenta de la presencia del agua. Si espera un poco, por ejemplo, después de un día en el que no ha hecho mucho calor, la superficie le parecerá húmeda, ni empapada, ni seca. Si aprieta bien la tierra, puede que sienta mejor la sensación de humedad. Y si espera aun más, la sensación corresponde a la de tocar un superficie seca. Aun apretando fuertemente, imposible de detectar la presencia de agua. La tierra está por tanto seca al tocarla y hay que regar.
Qué cantidad ?
La cantidad que debe aportar varia según el volumen de la maceta y por tanto de la talla de la planta. Una maceta pequeña se deseca más rápidamente que una grande, que tiene más inercia. En la práctica, dele tanta agua como sea necesaria para que la superficie de la tierra no esté seca al tacto, pero tampoco empapada. No deje el platillo con agua permanentemente: las plantas no soportan tener sus raíces a remojo en el agua y estas se pudren, con muy pocas excepciones.
La forma más práctica de regar, es de poner en remojo la maceta en un cubo de agua durante una media hora, dejar el exceso escurrir y de volver a poner la planta en su sitio.
Las macetas con reserva de agua
Es verdad que le quitan la tarea de regar. Pero no tienen solamente ventajas si no se usan con prudencia. Primero, no las use al exterior, úselas solo en interior. Después de una tormenta o de un chaparrón, se transformarían en acuario y sus plantas se pudririan rapidisimamente !
En interiores, resérvelas únicamente a las plantas robustas, que admiten ver sus raíces en contacto permanente con el agua, como los papiros ( Cyperus alternifolia). Para este tipo de vegetales, la maceta con reserva de agua es lo ideal.
Cal en la tierra
De tanto regar con agua caliza, se forma una costra anti estética en la tierra e incluso al exterior de las macetas de tierra. Además de su aspecto nada estético, esta costra no es sana para la planta. Quitela cepillando la maceta y controle que riega lo más a menudo posible con agua que no sea caliza, como el agua de lluvia o el agua del grifo con el zumo de un limón por 5L de agua.
Cuidado con coger frío !
Ultima precaución cuando riega plantas en maceta, especialmente en interiores: vigile que el agua no esté demasiado fría. Un agua muy fría provoca un estrés importante en una planta de interior en invierno. Sus raíces pueden morir, haciéndola marchitarse aunque la tierra está encharcada!. Más vale dejar el agua ponerse a temperatura ambiente antes de usarla. O ponga agua templada ( unos 20°C) en la regadera a la hora de regar.
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RIEGO
Según la región en la que se encuentre su jardín, puede recuperar entre 400 a 800 litros de agua por año y por m² de tejado : buenas economías en su factura de agua !
Las cifras que dan los fabricantes son a menudo superiores, pero no se fíe: estas se calculan en base a un tejado plano que recibe todas las lluvias, lo que no se da en la practica. A pesar de todo, la recuperación del agua de lluvia siempre vale la pena.
Recolectar
Encontrará en el comercio sistemas a conectar a un canalón, mas concreta mente a lo que llamamos el conducto de bajada. Los modelos sofisticados poseen un filtro que retira las hojas muertas, dejando pasar únicamente el agua limpia. Si recupera el agua directamente a la salida del tubo, recolectara el agua con impurezas, que podrían manchar su reserva de agua. El riesgo no es solo el encontrarse con un agua turbia si no más bien atascar su regadera o cualquier aparato de riego que utilice! Sepa por otro lado, que puede regar con un agua que no es cristalina. Incluso un agua « oxidada » puede servir para plantaciones robustas (coníferas, bambús...). Pero no es lo ideal !
Depositar
La dificultad consiste en recolectar el agua en el momento en que las necesidades de su jardín son reducidas, del otoño hasta la primavera, para restituirla a los cultivos el resto del tiempo, cuando la lluvia escasea. Para ello, hay que proveer una cuba lo suficientemente voluminosa para « hacer el puente » entre dos episodios de lluvia.
En las regiones en las que los veranos son secos, considere una cisterna de gran capacidad (hasta 10m3, incluso más). Este tipo de cuba debe enterrarse mediante un excavación que se hará con una excavadora. Se trata de una verdadera inversión, que se amortiza en varios años.
En las regiones « bien regadas », unas cisternas de pequeña capacidad (1m3) bastarán para esperar las siguientes lluvias. Utilice una cisterna reservada a la recuperación de agua de lluvia y resista la tentación de reutilizar un tonel que haya contenido substancias peligrosas. Es potencialmente peligroso y nocivo para usted y para el medio ambiente.
Por otro lado, mire bien que la cisterna instalada le tenga la posibilidad de conocer la cantidad de agua que contiene sin tener que adivinarla: un indicador de nivel de agua es una opción interesante.
Usar
Si se piensa a menudo en la capacidad de almacenaje de agua de lluvia de la cisterna, no se piensa en la forma en la que el agua será disponible. Una vez el agua en la cuba, hay que extraerla para regar los pies de las plantas. Sin una pompa o un sistema de presurizacion, se cansará en seguida de regar con una regadera, aun si tiene sus ventajas !
Por lo tanto una pompa es necesaria. Existen kits completos, que no solamente incluyen una pompa, si no que además sacan el agua con presión, como si viniera de un grifo. Podrá entonces utilizar este agua en sus sistemas de irrigacion (tubos, mangueras, etc) que necesitan un poco de presión para funcionar.
Una cuba en buen estado
Lo ideal seria purgar cada año la cuba, antes del otoño. El agua de lluvia transporta siempre fragmentos (trozos de hojas, ramitas, insectos, etc), la formación de cieno en el fondo es inevitable. Es aun más cierto si hay arboles que están cerca, o si el tejado tiene musgo. En las regiones frías, las cubas que no están enterradas pueden helarse completamente durante un invierno riguroso: vacielas para evitar que se agrieten bajo el efecto de la helada.
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